Queso flor de esgueva

El queso Flor de Esgueva es un queso fresco de vaca procedente de la localidad vallisoletana de Esgueva. Se caracteriza por su sabor dulce y suave, con un toque a nata, y su textura cremosa.

Origen del queso flor de esgueva

Su origen se remonta al siglo XVI, cuando la zona de Esgueva era un importante centro ganadero. En aquella época, las vacas pastaban en los prados de la Sierra de Ayllón, y su leche se utilizaba para hacer queso.

A mediados del siglo XX, la situación cambió, y la ganadería dejó de ser la principal actividad económica de la zona. No obstante, un grupo de vecinos de Esgueva decidió mantener vivo el tradicional queso Flor de Esgueva, y para ello fundaron la Cooperativa Quesera Flor de Esgueva.

Cómo se prepara el queso flor de esgueva

Actualmente, el queso Flor de Esgueva está considerado un queso artesanal, ya que se sigue haciendo de forma tradicional, siguiendo la receta original. Solo se utilizan ingredientes naturales, como leche de vaca pasteurizada, cuajo vegetal y sal.

La leche se recolecta diariamente de las vacas que pastan en los prados de la Sierra de Ayllón, y se traslada a la cooperativa en tanques refrigerados. Allí, la leche se somete a una doble pasteurización, para garantizar su calidad.

Una vez pasteurizada, la leche se mezcla con cuajo vegetal y un poco de sal, y se deja reposar durante unas horas. A continuación, se cuela y se introduce en moldes de madera, donde se deja cuajar durante un día más.

Por último, el queso se extrae de los moldes, se envuelve en papel de periódico y se deja madurar en una bodega durante un mínimo de 15 días.

El queso Flor de Esgueva está listo para comer en cuanto se produce, pero su sabor y su textura mejoran con la maduración. De hecho, se suele consumir tras unos 30 días de maduración.

El queso Flor de Esgueva es un queso fresco, por lo que su vida útil no es muy larga. Se conserva en perfectas condiciones durante unas 2-3 semanas, siempre y cuando se mantenga en un lugar fresco y seco.